Castillo de Javier y Basilica(Navarra)


La localidad de Javier se encuentra a 8 kilómetros de Sangüesa. En la parte más alta del pueblo, en un emplazamiento estratégico entre los valles de Aragón y de la Onsella , se perfila la silueta del Castillo de Javier, casa natal del patrón de Navarra, San Francisco Javier.
Sus orígenes se remontan a finales del siglo X y principios del XI.
En esa época se levantó una torre de señales (la torre del homenaje), en torno a la cual irían edificándose los distintos cuerpos del castillo. Desde mediados del siglo XIII, Javier fue sede de un señorío perteneciente a los Sada y tuvo gran importancia estratégica debido a su ubicación en la frontera entre los reinos de Navarra y Aragón. El castillo fue demolido parcialmente en 1516 y reconstruido en 2005, en unas obras que le devolvieron su fisonomía original.

El recorrido por las dependencias del Castillo de Javier comienza en la puerta principal. Allí se puede ver sobre el muro el escudo de armas de la familia Jaso, enmarcado por ángeles tenantes. Tras el zaguán, se encuentra el patio de armas, donde se puede ver la mazmorra, ubicada en una hendidura de la roca, y el pozo. Al final del patio se llega a la paterna, una puerta de hierro original que constituía la única entrada al castillo. Al cruzarla, se accede a la torre del Santo Cristo, donde se encuentra la capilla del mismo nombre. Se trata de una sencilla estancia decorada con pinturas murales sobre la “Danza de la muerte” y en la que se puede contemplar un Cristo gótico del siglo XIV tallado en nogal. Cuenta la tradición que la imagen de ese Cristo sudaba sangre en el momento de la muerte de Francisco Javier.

El itinerario continúa por la torre del homenaje, conocida también como “la torraza”. A la derecha de la entrada, se halla el cuarto del santo, ador-nado con una pintura de la escuela de Murillo que representa el momento del fallecimiento de Javier. La otra sala de la torre acoge la capilla de San Miguel, protector del castillo.
Saliendo por la torre y ascendiendo por la escalera, se llega a la sala de los capellanes, denominada así por haber servido de vivienda a capellanes y familiares desde el siglo XVII. Allí se exponen tres representaciones del santo -una cera flamenca del siglo XVIII, otra en marfil indio del siglo XVI y la tercera, una estatua barroca- y diversos libros, manuscritos, medallas conmemorativas y reliquias.

Una estrecha escalera da paso a la terraza, que ofrece una preciosa vista: al norte, la Sierra de Leyre; al oeste, la torre del Cristo, la basílica y la vega del río Aragón; al este, la torre de Undués mirando a la frontera de Aragón; y al sur, la plaza y el término de Castellar.
Al abandonar la terraza, se puede ver el matacán, defensa situada sobre la entrada principal desde a que se arrojaba aceite hirviendo y piedras a los atacantes. Flanqueándolo, dos almenas cubiertas.

Junto al castillo se levanta la basílica de Javier, que comenzó a construirse a finales del siglo XIX en el lugar en el que se ubicaba antiguamente el palacio nuevo edificado por los padres de Javier.
LA BASÍLICA

Realizada por el arquitecto Ángel Goicoechea, entre 1896 y 1901, por encargo de la duquesa de Villahermosa, descendiente de la familia de Javier, la basílica es de estilo ecléctico y utiliza elementos del arte románico, gótico y bizantino. La portada, neorománica contiene en su tímpano los nombres de los distintos lugares de Europa, Africa y Asia recorridos por Javier, y en sus capiteles se representan distintas escenas de su vida. El interior es una nave neogótica con tribunas lombardas.

Sobre el altar resalta una gran imagen de San Francisco Javier, de J. Suñol, flanqueada por doce santos jesuitas ( A su derecha, Francisco de Borja, Pedro Claver, Francisco de Regis, Francisco de Jerónimo, Pablo Miki y el beato Ignacio Acebedo; y a su izquierda, Luis Gonzaga, Juan Berchmans, Estanislao de Kostka, Alonso Rodríguez, Juan de Goto y Diego Kisay) Sobre varias puertas se encuentran pinturas italianas que representan distintos momentos de la vida de Javier en el Castillo, obra de Caparoni.

La cripta construida bajo la iglesia para salvar el desnivel del terreno contiene las sepulturas de los duques de Villahermosa y de la familia Goyeneche.

Patrón de Navarra

San Francisco Javier comparte el patronato de Navarra con San Fermín, tras la discordia habida entre javieristas y ferministas en el siglo XVII. Cada 3 de diciembre se celebra en su casa natal el Día de Navarra.
Su vida

San Francisco Javier nació en 1506 en el castillo. Fue el menor de los cinco hijos de María de Azpilicueta y Juan de Jaso, una influyente familia del Reyno de Navarra que cayó en desgracia tras la incorporación a Castilla. Intervino en la fundación de la Compañía de Jesús, dedicó su vida a la predicación en Oriente y murió frente a las costas de China a los 46 años.

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